Un apoyo para garantizar una vida normalizada

03
may
2021

El Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación de Palencia asiste a 1.600 usuarios con dependencia en el medio rural

_04max202104514337.jpg

“De Pili recibo todo tipo de ayuda”. “Me levanta de la cama y me ayuda a ir al baño. Antes me duchaba, pero ahora me siento en la silla y lo hago yo, aunque acompañada para estar más segura y no caerme. Es un apoyo y una chica fenomenal”. Así de contenta se muestra la usuaria del Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación de Palencia, Tomasa Prades.

El servicio y la compañía de la auxiliar se prolonga desde hace tres años, dado que primero la necesitó su marido, quien falleció, y dicho servicio continuó con Tomasa, beneficiaria del mismo durante más de 13 meses. Antes se valía perfectamente, pero todo cambió tras la rotura de la cadera y posterior caída en casa, al necesitar bastones y andador, con una movilidad algo más reducida. Ese es el motivo por el que solicitó la ayuda de la auxiliar Pilar, pero la confianza hace que sea Pili, dado que es una “amiga más y una camarera personal”. 

Desde el café y las pastas hasta limpiar los baños o hacer la cama, en un margen de 45 minutos diarios, en el domicilio de Aguilar de Campoo. “Es un cielo de mujer y estoy muy contenta con ella”, apostilla Prades, quien recomienda esta prestación y deja claro que no quiere irse a una residencia, ya que en su casa está muy bien y muy contenta. “Cuando pierda la cabeza, Dios dirá. Pero quiero mi independencia”. “Tengo total confianza y es una más de casa. Con ella el tiempo se pasa volando”. 

Una mujer de armas tomar y que no ha parado en su vida. A los 16 años marchó a Suiza a trabajar en una fábrica de chocolate, para luego regresar a España, pasando por Barcelona antes de volver a la provincia palentina, al residir en la zona de Pisón de Castrejón junto a su marido minero. Setera y caracolera. Con un espíritu imparable durante toda su vida. Tomasa recuerda vivencias junto a Pilar, de la mano de multitud de fotografías recordando aquellos momentos en el campo o sus innumerables viajes por toda España. “Me conozco todo y no he parado”. 

Charlas y vivencias desde casa, pero con una persona cercana y amiga que la escucha, a partir de la figura de la auxiliar que, además de ayudar en las labores de casa, se convierte en un pilar emocional fundamental, y con quien comentar todos los capítulos de los concursos televisivos, al ser una apasionada de ellos y de las sopas de letras. No la faltan familiares ni nietos, con seis de ellos, pero Pilar, gracias a su profesionalidad y cercanía, es una más de la familia.

Un apoyo cercano

“Nada más llegar cada día se comprueba su estado y si tienen alguna novedad, ya que si existen incidencias es necesario llamar a sus familiares o dar parte al médico”. Tras ello, el trabajo se centra en realizar el desayuno, el aseo personal y la limpieza y algunas de las labores de la casa, desgrana a Ical la auxiliar de Ayuda a Domicilio, Pilar Bustamante.

Detalla que, de media, se desplaza a nueve hogares, ya que tienen “muy poco tiempo y muchos usuarios a los que atender diariamente”. Aun así, cada caso es diferente y el servicio varía según las necesidades de cada usuario. 

Es decir, de una atención diaria de 45 minutos a otras en las que se acuden menos días a la semana, pero con mayor dedicación. “Hay que moverse y trabajar mucho al día para atender a todos los beneficiarios de la zona”, que comprende Quintanilla de las Torres, Aguilar de Campoo y la zona de Pomar.

“Me motiva un montón y me encanta poder cuidar a las personas y ayudarles en todo lo que puedo y algo más. Esto es mi vida, ya que si me piden un favor corro por hacerlo. Yo lo vivo y sufro cuando les pasa algo, igual o más que ellos, porque quiero que sigan bien”, deja claro la profesional con más de 26 años de experiencia.

“Por la mañana es trabajo y tengo que separarlo del ámbito personal, pero por la tarde ayudo a lo que sea y comparto tiempo, vivencias y amistad con ellos”. Una relación que se acrecentó con el confinamiento para echar una mano en esos momentos más duros y de soledad, apostilla.

Asistencia social

“Al principio les genera mucha incertidumbre porque meten a una persona extraña en sus casas, a la que tienen que enseñar hasta el lugar en el que se guarda el estropajo de fregar”. No obstante, una vez que el servicio está en activo, las auxiliares son un “soplo de aire fresco” para esta gente, reconoce la trabajadora social del CEAS de Aguilar de Campoo, Mercedes Fraile.

“Son compañía y apego al saber que alguien siempre llega”, más en los momentos actuales con el COVID-19, debido a que los mayores suelen tener mucha soledad y los familiares están lejos o fuera de su localidad. “Se convierten en un apoyo emocional importantísimo”, aclara a Ical. La Ayuda a Domicilio es un “apoyo fundamental para continuar el día a día de las personas sin salir de su entorno ni de su vivienda”. “Unos bastones para garantizar una vida más o menos normalizada junto a su familia”, subraya.

El coste depende de la capacidad económica de cada usuario en cuestión, según los datos de Hacienda, por lo que afirma que el servicio, que está subvencionado por la Diputación, posee una horquilla de diez euros por hora hasta la gratuidad total. Todo ello tras evaluar la situación de cada uno y recibir la valoración de dependencia por parte de la Junta.

Además, el servicio permite solicitar una baja temporal, la cual suele relacionarse con los meses de verano al mudarse los usuarios a otras localidades o estar en compañía de la familia, comenta. Dicha baja dura seis meses, donde no se producen pagos, y se puede revocar y volver a ser readmitidos en el SAD.

Medio rural

El Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación de Palencia atenderá a 1.600 usuarios del medio rural en situación de dependencia, por lo que la institución provincial destinó 1,2 millones de euros más que con el anterior contrato, pasando de los 4,5 a los 6,14 millones para prestar las mejoraras en el servicio. Un atención que, año a año, hace que aumente debido al envejecimiento de la población y el consiguiente aumento de los casos de dependencia.

El contrato que ha sido adjudicado a la unión temporal de empresas Clece y Onet Iberia Soluciones, quienes prestarán 320.000 horas de atención anuales, cifra calculada por los Servicios Sociales de la Diputación en función de la actual demanda y de la previsible en los dos años de duración del contrato. El tiempo de atención que recibirá cada uno vendrá marcado por su grado de dependencia y sus necesidades individuales. 

Será el trabajador social de cada Centro de Acción Social (CEAS) el que valore la situación individual de cada persona y determine tanto el número de horas como las tareas específicas que se incluirán en el servicio, que se prestará en los días elegidos por el propio usuario en horario de mañana y tarde, de lunes a domingo, festivos incluidos.

En este sentido, y dentro de las mejoras, los usuarios que pasen por alguna operación y así lo requieran podrán acceder a una residencia de forma gratuita mientras se recuperan y reciben el tratamiento rehabilitador. Asimismo, las compañías adjudicatarias han aportado nuevos equipamientos como ocho camas articuladas, cuatro grúas, 125 alzadores de inodoro y otros tantos de baño o ducha o más de 120 agarres, entre otros.

El servicio de ayuda a domicilio, que la Diputación gestiona a través de los once CEAS de la provincia, se financia mediante el acuerdo marco con la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León en el cuatrienio 2020-2023. La atención a las situaciones de dependencia supone casi dos terceras partes (63,2 por ciento) de la asignación que recibe la institución provincial (más de 15,5 millones de euros en los cuatro años de vigencia del acuerdo marco, en los que se incluye una amplia partida de 13,9 millones para la ayuda a domicilio).